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Modus operandi

11 octubre, 2014

Lo difícil de armar un blog sobre Linux es cuando uno finalmente entiende al sistema operativo. Me refiero claro no a los conocimientos técnicos, sino al concepto -fundamental- del conjunto de programas que crean una herramienta útil para el usuario. El asunto con esta definición, tan absurdamente simple, es lo que implica a fin de cuentas.Omega Cal. 1861

Imaginemos por un momento que decidiéramos construir con nuestros amigos una silla. Por supuesto que, desde el comienzo, esto ya es algo muy problemático, pues cada persona se imagina una silla distinta y para propósitos específicos; pensemos que detalles tan simples como el color, el tapizado o el diseño podrían llevar días enteros de debate, y hasta es posible que el grupo se divida y cada cual fabrique la silla que más le guste. Precisamente así nacen la mayoría de los programas en Linux, con el añadido de que los colaboradores pueden encontrarse dispersos por todo el mundo, e incluso no hablar el mismo idioma materno.

Comprender el párrafo anterior es esencial para adentrarse en el SO, y es un tema que suele pasarse por alto cuando uno desea además presentarlo para que alguien más lo use. Es la “filosofía práctica“ del software libre, pero en particular de cualquier software que se utilice en Linux.

Pensemos por ejemplo en las herramientas GNU; indiscutiblemente, no hay cursos de Linux donde no se enseñe a usarlas, probablemente por estar disponibles en todas las distribuciones, pero no son la excepción: un corpus de programadores se unen para crear herramientas que funcionan de una forma determinada y para un propósito específico. Por supuesto, nadie tiene que obligarse a aprender sed para ser un usuario de Linux, bien puede usar otro programa o crear uno que se ajuste a sus propias necesidades.

Lo primero que se pierde al migrar de un SO comercial es la uniformidad. Este es uno de los efectos que provoca el que distintos grupos de programadores nutran un sistema. En Linux por ejemplo, tenemos info, man, –help y por supuesto los manuales individuales de cada software, solo para obtener ayuda. De nuevo, un programador pudo optar solo por usar uno de ellos, o implementar su propio sistema; pero ya no resulta tan traumático incorporar la diversificación, entendiendo que son simplemente formas que los programadores consideraron apropiadas para transmitir su idea.

A partir de este concepto, creo que se pueden llegar a conclusiones razonables respecto a otros temas tan trillados, como el de la denominación GNU/Linux para el SO, las flamewars entre la gente que usa Vi o Emacs, la distribución X o Y, y quizás la más cruel de nuestros días entre systemd y SysVinit, donde directamente se ataca al programador del primero, Lennart Poettering; ¿se imaginan que haya gente que insulte al carpintero, cuando este les regala la silla? De no creer.

From → Informática

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